Y de la noche.
Muchas veces me acostaba ansiosa, con el cerebro como la turbina de un avión pensando en todas las tareas que me quedan por hacer.
En todos esos objetivos que tenía que cumplir.
(¡Ay…cómo nos exigimos las mujeres!)
Y eso no era lo peor…
Vivía tanto en el futuro, dándole vueltas a todo lo que quería lograr con mi empresa, que me había olvidado de disfrutar del presente.
De esa razón por la que decidí emprender:
ganar más sin trabajar más,
En definitiva, tener una vida más libre.
Pues era todo lo contrario…
Apenas tenía tiempo para mí,
para sentarme unas horas tranquila en mi escritorio a crear nuevos servicios para mis clientas.
O para volver a ser niña,
coger la espada, ponerme el parche de pirata,
y dedicar una tarde completa a jugar con mi hijo sin caer en la tentación de mirar el móvil cada medio minuto.
Tampoco conseguía no sentirme culpable por no dar el 100% en mi negocio los días en que el peque se ponía enfermo y me veía obligada a bajar el ritmo para cuidarlo.
¿Quién dijo conciliar…?
En fin.
En más de una ocasión me han entrado unas ganas terribles de mandarlo todo a la mierda.
De sucumbir a esas bocas de las que alguna vez salió eso de…
“mejor te buscas un trabajo como todo el mundo y te dejas de comer la cabeza”.
Había días en que ni siquiera sabía si las acciones que estaba llevando a cabo en mi negocio era coherentes con mi sector,
con lo que quería transmitir y conseguir con mi marca.
Ni con la etapa por la que estaba pasando mi empresa.
Pero en el fondo,
en lo más profundo de mis entrañas,
siempre he estado dispuesta a correr esta milla.
Es más,
éste era mi único plan.
Entonces me di cuenta de que necesita facturar más,
de que no estaba teniendo tanto margen de beneficio.
De que quería tener un negocio que me permitiera pasar más tiempo de calidad con mi hijo, con mis amigas, conmigo y con mi familia.
Y de que aunque estaba facturando bien, no tenía problemas para pagar el alquiler, los gastos, las facturas…
Lo cierto es que el negocio me robaba todas mis horas.
Todos mis días.
Muchos fines de semana.
La mayor parte de mi energía.
Total, que me había convertido en una autómata.
Y por si fuera poco …
…no encontraba la forma de desprenderme un poquito del negocio.
No hallaba el modo en que pudiera funcionar sin tener que estar presente, ni pendiente todo el tiempo.
De hecho,
Es probable que te encuentres en una situación similar.
Obviamente no te conozco, no sé qué circunstancias estás atravesando ahora mismo con tu negocio pero…